martes, 13 de julio de 2010

Comentarios sobre la nota anterior (Septiembre de 2005)

AÑO 7 · Nº 78 · SETIEMBRE 2005

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Dos lectores que pasaron por Philips agradecieron la nota del mes pasado

Recuerdos que no voy a olvidar

Tras la aparición del artículo “En Saavedra se hizo la luz”, una suerte de homenaje a Philips por los 70 años de presencia en el país, dos vecinos que formaron parte de esa historia se comunicaron con el periódico para expresar su emocionado reconocimiento. Aquí reproducimos las cartas enviadas a Daniel Artola, autor del elogiado informe.

Por

Estimado Daniel:

Te quiero felicitar por lo bien que desarrollaste la nota sobre Philips, especialmente cuando hacés la descripción del barrio. Como dice el tango, “me hiciste piantar un lagrimón” porque como soy nacido y criado en Saavedra viví todo lo que vos tan claramente relatás. A su vez te aclaro algo; el 149 no era un colectivo, era un ómnibus Leyland color plateado con el volante horizontal y fui uno de los tantos pibes que nos subíamos -con la anuencia del chofer, ya que venía casi vacío- en Mariano Acha y Vilela hasta Pico y Av. del Tejar, donde terminaba su recorrido, para luego volver caminando a casa por la vereda del Zoológico (hoy Parque Sarmiento).

Pero no solamente me emocionaste con la descripción del barrio. Cuando te “metiste” dentro de Philips volcaste lo que te contaron con una naturalidad propia de alguien que “vive” la nota, haciéndola creíble y amena. Mis emociones pasan también por que fui parte de Philips más de la mitad de su existencia, nada menos que 40 años; desde 1960 hasta 2000. Ingresé a su escuela a los 13 años (estoy en la foto del diario, ya que tuve el gusto de ser parte del coro). Allí no sólo te capacitaban sino que además, por la calidad humana de los profesores que la componían, te educaban y formaban para ser una persona de bien. Esa camada de brillantes educadores era liderada por el director Andrés Cabral (“Gardel”) y el vicedirector Omar Flores (“Lepera”). Tenían la gran virtud de transformarse en compañeros, amigos o padres para que entendiéramos de qué se trataba la vida y cómo debíamos movernos en ella con perseverancia y honradez. No te imaginás las anécdotas y consejos que aún hoy recuerdo.

Luego pasé a trabajar en “la Philips” a los 17 años. Fue un orgullo para mis padres que el hijo lograra, no sin esfuerzo, ingresar a una empresa modelo de la Argentina. Allí me terminé de desarrollar como persona. Comencé en 1964 en la sección Armado (TV), terminé mis estudios secundarios en la calle Cuba y pasé a la sección Musicassettes (comenzamos mi Jefe -Roberto Martínez- y yo), que fue la primera fábrica de cassettes grabados y vírgenes de la Argentina. Aún conservo en mi casa la plaqueta recordatoria, que data de 1969. La sección se cerró siendo yo su jefe en 1981. De allí me trasladaron a Tierra del Fuego (1983) a instalar la Fábrica de Audio y TV y viví en ese bendito lugar hasta 1997, cuando volví a la fábrica de lámparas, en Saavedra, como Jefe de Personal. Esta fue cerrada en 1999 y allí, lamentablemente, Philips terminó su actividad industrial en el barrio que la vio nacer.

Entre otras cosas, en Philips conocí a mi única y actual esposa, en la guardería de Philips mi hija fue feliz y se crió hasta los cuatro años, tuve el gusto de conocer a personas que dentro y fuera de la Empresa son próceres y guardo mil anécdotas que son difíciles de imaginar. En Río Grande armamos un club de fútbol, Estrella Azul, que salió tres veces seguida campeón de la liga local, participó de los regionales y en el que jugaron figuras como Hugo “Tula” Curioni (ex Boca), Milton Tavares y Carlos Rodríguez (ex Rosario Central). Como verás, Daniel, bastó que vos escribieras bien para que a mí me brotaran los recuerdos...

Osvaldo Fontana

Estimado Daniel:

Con mucha emoción he leído la nota sobre Philips Argentina, en especial la que le hiciera al profesor Hugo Tuzio. Como yo fui parte de esa época en la escuela técnica y conozco a casi todos los nombrados quiero felicitarlo por la veracidad de lo expuesto; coincido en todo lo dicho por nuestro profesor de coro. No estoy alejado del grupo de ex compañeros y profesores y nos reunimos de vez en cuando: la última fue hacia fines del año pasado.

Quiero contarle que entre los adolescentes con todo el futuro por delante que aparecemos en la foto tenemos un ingeniero agrónomo que hoy vive en Alemania, un ex jefe de personal de Philips, un pequeño industrial, un gran maestro 7º dan de taekwondo y vicepresidente de una de las confederaciones internacionales, un ex integrante del Cuarteto Vocal Zupay y un compañero cuya profesión desconozco, pero sé que sigue cantando en un coro de la colectividad húngara. Por lo visto, el barro para moldear era bueno, pero los alfareros que fueron nuestros profesores han logrado formar personas que, sin importar la profesión a la que finalmente se dedicaron, han sido y siguen siendo personas honestas y de bien.

Gracias profesores Andrés Cabral, Omar Flores, Hugo Tuzio, Pablo Tidone, Omar Balsebre y señor Chechis.

Iván Pedro Kormos

lunes, 12 de julio de 2010

Nota publicada en el periódico EL BARRIO (Agosto de 2005)



ESCUELA TECNICA CON ESTILO HUMANISTA


Hugo Tuzio
tiene 75 años de edad y 30 de docente. Trece años los pasó en la Escuela de Capacitación Industrial de Philips, enseñando música y dirigiendo el coro. "Si bien la escuela era técnica, los holandeses no descuidaban la parte humanística. Por eso se daba historia, literatura y música", cuenta en su casa de Coghlan. Tuzio ingresó en 1960 a la institución, que funcionaba en el primer piso de la planta industrial, gracias a la invitación del vicedirector Omar Flores, que era vecino suyo.

"Era un ser extraordinario que se brindaba entero a los chicos. Junto a él y otros compañeros vivimos una época muy linda, de gran camaradería, donde los estudiantes recibían educación, recreación deportiva y enriquecimiento espiritual", detalla el maestro, mientras despliega un álbum de fotos de aquella época. "Con el coro actuábamos en todas partes. Un día cargamos las gradas y el piano en camión y nos fuimos a cantar a un colegio secundario de Pontevedra. Hasta actuamos en el teatro General San Martín", dice con orgullo.

Imbuidos por el interés de conocer y aprender todo, visitaron el Museo de Bellas Artes, el Museo Saavedra, la Casa Yrurtia y presenciaron espectáculos en el Teatro Colón, el Gran Rex, y el Opera. Tuzio destaca la labor del director de la escuela, Andrés Cabral, responsable de su crecimiento porque "antes de retirarse de su cargo dejó un plan para que la escuela incorpore hasta el sexto año, ya que los alumnos debían completar sus estudios en otros establecimientos como el Cuba de Belgrano".

Tuzio mira las fotos y recita de memoria los apellidos de los alumnos que aparecen con cara de adolescentes y con todo el futuro por delante. "A muchos de ellos me los encuentro cuando voy con mis nietas al Parque Saavedra. También me habla desde Alemania otro ex alumno, Hector Muñoz que vive en Munich junto a su familia", dice mientras apura el café que sirvió su esposa.

Las fotos en blanco y negro se conservan espléndidas y disparan una catarata de anécdotas y recuerdos. Tuzio se detiene en un par donde los jóvenes practican educación física en el campo de deportes, que tenía unas dimensiones fuera de serie. "Había un profesor fenomenal que cuando lo nombro me pongo de pié. Se llama Omar Balsebre y debe tener 90 años. Hace poco me crucé con la esposa. Los chicos lo adoraban y organizaban campamentos en Sierra de la Ventana y en Córdoba", rememora. Tuzio apunta que cuando empezó a enseñar se apoyó en partituras de Carlos Guastavino, "un compositor de una cultura y delicadeza admirables".

En un momento de la conversación, hace una pausa y posa su mirada en una foto. " Acá estoy yo y muy bien. Sin los kilos de más que tengo ahora", reconoce. Recorre con el dedo índice las personas que lo acompañan y habla de ellas con respeto y, en algunos casos admiración. " Acá está Celinda Fadalti, que era la secretaria del director, y su hermana Ana María. Celinda vive creca de la fábrica y siempre la recuerdo con cariño. Ella conoce muy bien la historia de la escuela" , afirma Tuzio.

En efecto, este cronista se comunicó por teléfono con la mujer que vive en Saavedra. Entró a Philips a los 18 años, en el Sector de Administración, y se retiró luego de 38 años de servicio. "¿Por qué quiere hablar de algo que ya no existe más como las escuelas fábrica?", pregunta con un dejo de queja. El cronista le dice que es justo reivindicar a esos establecimientos educativos que sirvieron como trampolín para el ascenso social de los hijos de los obreros fabriles. "Tiene razón. A mí en Philips me trataron muy bien y nunca tuve problemas", admite.

En verdad la escuela sigue funcionando con el nombre de la firma pero en forma separada, en local situado en Chacarita. "Me comentaron que el nivel académico de la escuela sigue siendo muy bueno", afirma Tuzio al tiempo que remata. "Yo enseñaba con tanta alegría que salía renovado cada clase".


Extracto de una nota titulada EN SAAVEDRA SE HIZO LA LUZ
con motivo de cumplir Philips 70 años en la Argentina y 60 en el predio lindero a la Av.Gral. Paz


Autor de la nota
Daniel Artola
dartola@periodicoelbarrio.com.ar

Año 7 Número 77-Agosto de 2005

Encuentro en Bar Vivaldi

Reunión en Carlitos de Av.Libertador


Reunión en Carlitos de Av.Libertador





Reunión en Carlitos de Av.Libertador





Reunión con una división menor a la nuestra


Primer encuentro en casa de Guala anterior


domingo, 11 de julio de 2010

Cena de los 25 años 1985

Cena de los 25 años 1985

Cena de los 25 años 1985

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